Sunday, December 26, 2021

¿Cómo piensa Santo Tomás de Aquino?

 ¿Qué debo leer para entender el pensamiento de Santo Tomas de Aquino?


Catecismo: 1749-1761


En mi entender, la crisis que comenzó en el siglo 20 está causada por no entender que El Fin no justifica los Medios, o como se dice en latín: Finis Media Non Iustificat.


Para entender el pensamiento de santo Tomás solo basta con entender la moralidad de los actos humanos, que es dónde está la crisis actual. Hoy en día la gente piensa que las intenciones y las circunstancias justifican la moralidad de los actos humanos, y ese es el problema. El problema es que la gente no cree en los Diez Mandamientos, pues todo es relativo a las circunstancias e intenciones. No obstante, cuando uno lee a Santo Tomas en doce numérales del Catecismo, del 1749 al 1761, uno puede entender con claridad que ni las intenciones, ni las circunstancias, pueden justificar y hacer bueno un objeto que es intrínsecamente malo. Y ahí está la clave para entender el pensamiento de Santo Tomas.


En fin, este pensamiento lo expongo pues preguntaron cuál era la primera cosa que deberíamos leer para entender a Santo Tomás de Aquino. Espero les sea de provecho.


Nota: yo he descubierto que no existe una sola persona que entienda Finis Media Non Iustificat cuando he hablado de este tema. A raíz de este problema comencé a pedir a Santo Tomas que enseñe el significado, para que el Espíritu Santo ilumine las conciencias del orbe. De lo contrario, cuando estemos delante del Señor el día del Juicio, y tratemos de justificar nuestras acciones en las intenciones y circunstancias, sin pedir perdón, vamos a ir al infierno seguramente. O sea, es urgente despertar.


¿Por qué es importante pedir perdón a Dios en lugar de auto justificarse en las intenciones y circunstancias?


Cuando estemos delante del tribunal supremo, delante de las leyes divinas, es importante que en lugar de buscar la justificación de nuestros pecados en base a nuestras intenciones y circunstancias, busquemos la justificación de Dios en base a la Cruz. La Cruz de Cristo quiere decir que él ofrece la justificación por medio de pagar nuestras culpas con la sangre que él ha derramado pagando por nuestras culpas. Ese es precisamente el significado del sacrificio que él ofrece. Él no nos justifica en base a nuestras intenciones ni a la circunstancias, sino en base a nuestra culpabilidad, la cual él paga ofreciéndose como víctima pagando por nuestras culpas. De lo contrario, si nosotros ponemos a las circunstancias e intensiones como una justificación, substituimos su sacrificio por nuestras intenciones y circunstancias. 


Si nosotros elevamos a las intenciones y circunstancias por encima de su sacrificio, estaríamos justificándonos a nosotros mismos despreciando el hecho de que él paga por nuestras culpas y pecados. Dios quiere que nos reconozcamos pecadores para que él nos pueda perdonar castigando a su Hijo por nuestros pecados. Dios no quiere que nos auto justifiquemos en nuestras intenciones y circunstancias. El quiere que nos declaremos culpables, pues de lo contrario, si no nos declaramos culpables delante de él, entonces no puede utilizar el remedio que él ha propuesto. El remedio que él propone es que su Hijo Único, el Cordero de Dios, pague con su sangre por nuestros pecados.


Yo se que esto es difícil de entender, pues esto implica que es mejor declararse culpable, que declararse inocente basado en nuestras intenciones y circunstancias. Es difícil de entender pues pues implica que tendríamos que permitir a Dios que él sea nuestro Juez, y por consecuencia implica que nos humillemos bajándonos del “trono” de la auto justification. Es difícil de entender pues hoy en día el mundo sugiere al hombre convertirse en Dios y Juez supremo, en lugar de dejar ese Trono a Dios, a quien en verdad pertenece. Es difícil de entender pues implica humillarse ante la misericordia divina y aceptar el sacrificio de su único hijo, el cual paga por nuestros pecados; lo cual demanda por nuestra parte un sacrificio de humillación reconociendo que solo él es Dios y Juez Misericordioso. Implica esto que nos bajemos del Trono y que le demos a él su lugar en nuestra vida. En efecto, la auto justificación en base a nuestras intenciones y circunstancias equivale a quitarle a Dios su lugar negándole el sacrificio que él ofrece para perdonar nuestros pecados. 


En efecto, aquellos que buscan justificar sus pecados en base a sus intenciones y circunstancias niegan la Cruz redentora de Cristo, y niegan su sangre expiatoria. Y ese es el problema que tenemos, un poder engañoso que incita al ser humano a ponerse como juez en lugar de Dios. Y por esta razón es que nadie entiende el significado de las palabras de Santo Tomas cuando dice que el Fin no justifica los Medios, como nos explica en los numérales del 1749 al 1761 del Catecismo. Ese poder engañoso es cuando el hijo de perdición se sienta en el trono de Dios y se proclama a sí mismo como Dios.


Yo se que esto es muy difícil de entender, pues la humanidad entera a sido pervertida por el maligno, así como fue pervertida Eva en el Paraíso. No obstante, es importante que en lugar de justificarnos en las intenciones y circunstancias, como hizo Eva y Adán, nos declaremos culpables y dejemos que el Sacrificio de Cristo en la Cruz nos libre de nuestra culpa. Para esto tenemos que reconocernos pecadores, pedir perdón a Dios, y aceptar su misericordia, la cual ha hecho tangible en el Sacrificio de Dios en la Cruz.


Espíritu Santo, ilumina al mundo entero para que pidan perdón a Dios y no cometan el error de Adán y Eva, los cuales no pidieron perdón, sino por el contrario, abogaron su causa en intenciones y circunstancias. Te ruego que nos permitas acercarnos confiadamente al Trono de Su Gracia para alcanzar misericordia, la misericordia de la Cruz de Cristo. Amén.


Atentamente,


Juan Eduardo Alvear Fuentes




https://www.vatican.va/archive/catechism_sp/p3s1c1a4_sp.html

Wednesday, December 8, 2021

The Power of The Hail Mary to dispel evil is astounding

The Power of The Hail Mary to dispel evil is astounding.

Hail Mary, full of Grace. The Lord is with you. Blessed amongst all women. Blessed the fruit of your womb, Jesus. Holy Mary, Mother of God, pray for us sinners now, and in the hour of our death. Amen.

Friday, September 24, 2021

Sobre la unión hipostática entre Cristo y María

No solo es corredentora, como San Pablo y la Iglesia que con sus sufrimientos completan lo que falta a la Pasión de Cristo, sino por la unión hipostática entre el Verbo hecho carne y María. María es sangre de su sangre, carne de su carne, María, esposa, madre e hija del único Dios verdadero. Esposa quiere decir que su esposo y ella son uno solo. En tanto que Madre esa unión hipostática entre ella y su Dios se hace inclusive más patente. En tanto que hija, es fruto de su Padre, Dios.

María Inmaculada es un misterio de la unión que anuncia Dios entre Cristo y su Iglesia. Por tanto, podemos decir también que entre la Cabeza y el Cuerpo hay una unión hipostática por medio del Espíritu Santo, el fundamento y origen que nos une con nuestro creador, así como María Inmaculada fue asunta al Dios del Cielo.

Gracias Padre por darnos una Madre tan hermosa, tú esposa, tu madre, tu hija. Gracias Señor. 


Inspirado en:


De la Constitución dogmática Lumen gentium, sobre la Iglesia, del Concilio Vaticano segundo
(Núms. 61-62)
LAMATERNIDAD DE MARÍA EN LA ECONOMÍA DELA GRACIA

La Santísima Virgen, desde toda la eternidad, fue predestinada como Madre de Dios, al mismo tiempo que la encarnación del Verbo, y por disposición de la divina providencia fue en la tierra la madre excelsa del divino Redentor y, de forma singular, la generosa colaboradora entre todas las criaturas y la humilde esclava del Señor. Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presentándolo al Padre en el templo, padeciendo con su Hijo cuando él moría en la cruz, cooperó de forma única a la obra del Salvador, por su obediencia, su fe, su esperanza y su ardiente caridad, para restaurar la vida sobrenatural de las almas. Por todo ello es nuestra madre en el orden de la gracia.
Ya desde el consentimiento que prestó fielmente en la anunciación y que mantuvo sin vacilar al pie de la cruz, hasta el momento de la consumación final de todos los elegidos, pervive sin cesar en la economía de la gracia esta maternidad de María.
Porque, después de su asunción a los cielos, no ha abandonado esta misión salvadora, sino que con su constante intercesión continúa consiguiéndonos los dones de la salvación eterna.
Con su amor materno, vela sobre los hermanos de su Hijo que todavía peregrinan y que se encuentran en peligro y angustia, hasta que sean conducidos a la patria del cielo. Por todo ello, la bienaventurada Virgen es invocada en la Iglesia con los títulos de abogada, auxiliadora, socorro, mediadora. Sin embargo, estos títulos hay que entenderlos de tal forma que no disminuyan ni añadan nada a la dignidad y eficacia de Cristo, único mediador.
Ninguna criatura podrá nunca compararse con el Verbo encarnado, Redentor nuestro. Pero así como el sacerdocio de Cristo se participa de diversas formas, tanto por los ministros sagrados como por el pueblo fiel, y así como la única bondad divina se difunde realmente de formas diversas en las criaturas, igualmente la única mediación del Redentor no excluye, sino que suscita en las criaturas diversas clases de cooperación, participada de la única fuente.
La Iglesia no duda en confesar esta función subordinada de María, la experimenta continuamente y la recomienda a la piedad de los fieles, para que, apoyados en esta protección maternal, se unan con mayor intimidad al Mediador y Salvador.

Wednesday, September 22, 2021

Friday, August 27, 2021

La Ley mata, el Espíritu vivifica


 


Absurdo lo que piden las autoridades religiosas Judías, pues esa es la base de nuestra fe cristiana. Jesucristo viene a cumplir la Ley y los Profetas ofreciéndose como sacrificio expiatorio precisamente porque la Ley solo sirve para demostrar que todos hemos quebrantado la Ley. Es por eso que la Ley no da la vida, sino todo lo contrario. La Ley expone que somos faltos, la hemos quebrado, y por lo tanto necesitamos de un sacrificio expiatorio. La ley, conforme nos enseñan las escrituras fue puesta para demostrar que somos pecadores y que necesitamos un salvador, un Cordero sin mancha, el Cordero de Dios. Moisés mismo estableció ese sacerdocio que ofrece sacrificios que ya Abraham hizo patente cuando Dios le dijo que ofreciese a su hijo en Sacrificio. Por lo tanto, hay que orar para que los Judíos regresen a la cultura del Sacrificio, pero ya no de corderos, sino de el Cordero de Dios que quita el pecado del mundo a aquellos que han cometido infracción contra la Ley.

La ley fue puesta por Dios para demostrar que hemos pecado y que la carne humana, sin ayuda del resucitado, es incapaz de cumplir la Ley. 

Papa, que difícil labor tienes predicando a los Judios que Jesús es el Cordero anunciado, el Mesías Cordero de Dios, pues ellos aún no entienden que necesitan un salvador pues son infractores. Me recuerdan al joven rico que se creía un cumplidor de la Ley hasta que se fue triste cuando JESUS le dijo que cumplir la Ley era dejar todas sus riquezas y seguirlo, cosa que no pudo hacer. Así pues, la Ley del Amor a Dios sobre todo y al próximo como así mismo, puso en evidencia que el joven rico era pecador, y que no podía cumplir la Ley de Dios que pedía todo de él. La Ley lo mató, y por eso se fue triste, pues no tenía las fuerzas para cumplirla, dejar todo, darlo a los pobres, y seguir al Cordero de Dios que quita el pecado del mundo infractor de la Ley. 

La Ley (letra) mata, el Espíritu vivifica. 

Respuesta al artículo de Aleteia


https://es.aleteia.org/2021/08/27/rabinos-se-molestan-con-el-papa-por-sus-palabras-sobre-la-tora/?fbclid=IwAR1tTQkVhsw4JZA1gc3lLadFFQm4CUxMIcQak7G4nQW-KBCSZ0np1mzMJ7A